La busqueda de la Sagrado en escenarios de crisis globalde Dante Orellana Salvador
No persigo el poder….
Busco la Verdad, la Justicia, la Sabiduría, el Amor y la Alegría…
TUNUPA VIRAKOCHA
La búsqueda de la verdad se ha dicho que es una meta o ideal de muchas y variadas aspiraciones de códigos y mandatos éticos y morales de comportamientos humanos. Que decir de religiones e iglesias que lideran creencias y rituales de penitencia y purificación, limpieza espiritual de pecados, lavados de culpas y obviamente arrepentimientos para hallar la anhelada salvación ... en este o en otros mundos… en fin, el Hombre por antonomasia ayer y hoy, al enfrentarse a la incertidumbre de los enigmas de la muerte o la vida eterna prometida…..se halla abocado a lavar sus culpas, pedir perdón, perdonar… en definitiva, limpiar su alma…….rendir cuentas y con derecho llegar a su meta… el Cielo… el Paraíso…
En esta disyuntiva, ante el acecho de demonios de todo calibre y al amparo de santos, profetas y místicos de toda tendencia, enfilan su comportamiento hacia una determinada búsqueda… Empero, lo difícil radica en el escenario o los escenarios. Tan confusos a esta altura del convivir cotidiano. Estos se hallan determinados por la tecnología denominada “de punta”. Ellos, dueños de las grandes máquinas de opinión y consensos “los medios de información”. Ellos, con absoluta claridad configuran paradigmas ideales al “establishment”.
Entonces son los templos de todas las religiones, organizaciones místicas, iniciáticas, esotéricas, fraternidades y cofradías, los ambientes propicios donde circula las mejores energías encaminadas por la voluntad férrea hacia la Verdad, la sabiduría, el amor fraternal, el bien común. Allí fluye la armonía de la mejor convivencia espiritual. El pecador alcanza el perdón divino y el ser humano bueno perfecciona y modela su condición de líder del bien. Todo aquello en un escenario ideal y óptimo. Sin embargo, el denominador común de hoy está determinado por el temor al Dios castigador, y la amenaza permanente de caminar al infierno a pagar todos los daños infringidos al otro. Másaún, si procedemos de un medio perverso donde campean la indolencia, la indiferencia, el egoísmo, la envidia, la maledicencia, la avaricia, la lujuria y muchos antivalores creados por la dinámica contingente de un mundo globalizado. Pues entonces los templos no son fortines “blindados” impenetrables centros de
perfección. Estos han sido vulnerados y cada vez requieren de ayuda efectiva por parte de guardianes guerreros que se enfrenten a este evidente flagelo de la Humanidad. La necesidad es sentida, el llamado es un grito que lo escuchamos a diario.
El peligro es inminente, hoy vivimos en la cultura del riesgo ante la violencia social instituida. Los organismos que gerencian el gobierno global/mundial, de los nuevos “países mall”, así lo han determinado. No permiten otra salida: Crean el problema y en forma inmediata dan una piadosa respuesta que parezca solución. Otro azote a la condición humana del ser es la disputa intergeneracional propiciada por políticas oficiales definidas para su cumplimiento a nivel planetario. El adulto mayor de 60 años se halla marginado de la organización social. A no ser en programas de inclusión dirigido al denominado adulto mayor. Y el saber teórico-práctico acumulado otrora “sabiduría”? Con este justificativo se entregan las empresas públicas y privadas a personal inexperto que apenas egresa de un centro académico superior.
Ante la desaparición de los Estados nacionales y su columna vertebral, la familia, consanguínea y ampliada, según la ubicación geográfica. Solo cabe el mover los hilos planetarios. Se definen los escenarios de guerra y luego se los pacifica. Se crean epidemias y en forma inmediata aparece el remedio, siempre fármaco químico, y en la mayor parte se juega con el efecto placebo. El negociar con el dolor humano es ético para ese consenso forzado.
Así vistas las cosas, la crisis domina al globo terrestre. Dicho de otra manera, el ser humano nunca como hoy sobrevive en este medio tan incierto, nocivo y peligroso. Sin duda lo que sacude al mundo es la crisis de civilización.
Ante la obsolescencia de códigos oficiales de comportamientos como la “Declaración Universàl de los Derechos Humanos”, que obligan inmediatas enmiendas y actualizaciones ante el contexto global e intercultural. Mismos que yacen como tabla rasa en determinadas coyunturas geopolíticas, como las guerras declaradas o invasiones arbitrarias y criminales, donde las Naciones Unidas (la misma organización que aprobó la mencionada “Declaración ...”) no son autoridad reconocida. Es más, se atropellan sus dictámenes.
Este escenario crítico siempre contingente y en “transición”: hacia dónde?
Obliga a redefinir modelos o paradigmas alternativos a esta situación, cada vez más insostenible o incontrolable. Son entonces organizaciones en torno a valores, principios ético-morales, códigos de comportamiento, como Iglesias, religiones, fraternidades, cofradías, logias, santuarios, etc. … Allí afloran denominadores comunes, consensos, patrones de comportamiento espirituales, sagrados, aplicables a los colectivos sociales “profanos” para enrumbarlos por caminos del Bien, la felicidad, el Amor. En fín, podría decirse “la Salvación”.
Y es desde la mirada de la sociedad postmoderna o desde la post-historia de la Humanidad, desde donde se ejercitan ponencias enmarcadas en la investigación científica y social. Como real salida a los límites de la modernidad occidental, vigente a partir de la llegada de los europeos en la migración invasora de Cristobàl Colón, y antes de ella.
Ellos: Emile Durkheim, Claude Levi Strauss, Talcott Parsons, Max Weber, Michel Foucault, Mircea Eliade, Eliphas Levi, René Guenón. Psicólogos como Karl Gustav Jung, Erich Fromm, Jack Lacan, cercanos a teósofos, teólogos, místicos, entre tantos otros. Clásicos como Heráclito, Hesíodo, Pitágoras, Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche. Contemporáneos como Humberto Maturana, Edgar Morín, Daniel Goleman, Kapra, Chopra, Osho, Covey, Maslow: entre otros. Todos ellos bajo la métrica de la ciencia y la academia que los otorguen validez y coherencia lógica. En momentos en que el conocimiento ha sido obligado a des metodizarse a riesgo de desaparecer como ciencia.
Nace entonces la denominada “ciencia espiritual” como consenso obligado de una realidad cambiante donde caben los empirismos, extremismos de otro tiempo como la magia, el mito, lo místico, el simbolismo[2] y de ellos se desprende la llamada otredad o la “New Age”.
Cuál es el sentido y destino que aspiramos?
Superar los dogmas, la rutina, la doctrina árida, las ortodoxias, las verticalidades, la visión piramidal organizativa, las jerarquías impuestas, los centralismos, los linderos. Entre tantos más.
Hoy el conocimiento trata de ser natural y fluido como el agua o el viento. Abriendo causes, construyendo puentes, uniendo opiniones, respetando disensos, entre el Ser y su entorno sea iniciático o profano. Siempre apuntando el bien común…
LIBERTAD, LAICIDAD Y SACRALIDAD
El Saber es el sustrato de la Libertad. Un ser humano no puede ser libre sino con el Saber. Solo el Saber nos hace acreedores de nuestra Libertad. “La verdad os hará libres”: esta frase evangélica establece una estrecha relación entre la Verdad y la Libertad. El Hombre es un ser inexorablemente moral por el carácter libre de su persona. Pero estar en la verdad es un requisito imprescindible para que la actuación humana sea verdaderamente libre. Y ese doble salto mental a través del Saber y la Libertad, solamente se aprehende práctica, cognitiva y moralmente mediante el camino ascendente de la Conciencia hacia la Sabiduría.
El Saber y la Libertad son dos fundamentos ontológicos actualmente en discordia en nuestra era. El Saber es la antesala de la Libertad. El Saber y la Libertad son los dos pilares sobre los que cada cual dirige su vida. “Solo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día” nos dejó dicho el novelista y poeta alemán J. W. Goethe. Añado que solo se consigue la Libertad con el Saber. Todo sincero pensador en busca del Saber se puede considerar un filósofo, aun sin la correspondiente acreditación universitaria, pues es pensador aquel que piensa, pero es genuino pensador aquel que profundiza en los recovecos de la historia, la sociología, la economía, la política, la ciencia, la psicología y, por supuesto, sin dejar de lado las propias creencias espirituales. ¿Quién no tiene creencias? Irremediablemente, el saber científico está coqueteando con la Espiritualidad. Y en medio de ambas se halla la actividad filosófica. El universo del Saber es un mundo maravilloso solo accesible a los perseverantes pensadores, pero pensar a la espiritualidad es una tarea mucho más compleja, hasta ahora en manos de
las religiones y convertidas en uno de los poderes fácticos. Repensar a la Espiritualidad es el sino de los tiempos convulsos que vivimos. Es imperativo para todo genuino pensador reivindicar el Saber como única tabla de salvación para la Humanidad. El Saber es el Camino. Como certeramente dijo el filósofo francés Descartes: “Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás”. Y cuando se vive en la ignorancia, hay una ausencia de luz para distinguir entre el bien y el mal.
IDENTIDAD EN LO SAGRADO
Aseveramos que la física cuántica ha desmitificado a las visiones materialistas de la ciencia, pues ha puesto en el centro de todo el Universo al observador mediante la conciencia, que se manifiesta a través de la mente humana y que participa del “campo cuántico”. ¿Y cómo se accede conscientemente a ese “Mundo de las Ideas”? Pensando, pero pensado bien, meditando mucho. Para ello es imperativo iniciar el camino ascendente hacia la sabiduría como un propósito inexcusable para todo sujeto cognoscente: la mente humana debe conectar “cuánticamente” con la Mente Universal, o Dios, o como cada cual quiera llamar a esa “energía” omnipotente y omnipresente que todo lo abarca, desde las más simples manifestaciones biológicas hasta los más elevados pensamientos científicos y espirituales. Se trata de una conexión “cuántica” de la mente con el pasado y el futuro, con nuestro Planeta y el Universo, con la biosfera y la noosfera, con lo más simple y lo más complejo, con la vida y la muerte, con el bien y el mal, en definitiva, un viaje holístico a través de cada pareja de contrarios. Nuestro mundo es un puzle: no se puede obtener una correcta interpretación de él si no se van añadiendo cada vez más piezas para que avizore paulatinamente el sendero de la iluminación cognitiva. Quién medite sobre tal cuestión, tiene más probabilidades de resolver, el puzle: el enigma, para llegar a vivir en la Verdad. Empero, que Verdad? El ideario o el empoderamiento y el ejercicio, el asumir el hecho?
La Sabiduría que deviene en este presente continuo que vive la Humanidad, el saber que de él se
desprende… solamente se evidencia en la convivencia de las ancestralidades…
Dentro de ello la Cosmovisión Andina ha demostrado a la Humanidad su evidente coherencia. Por ello, hablar de “Identidad en lo Sagrado” es mucho mejor en la convivencia de la ancestralidad andina con el ser… Lo ratificamos hoy que el ser de este espacio geográfico vive y ejerce su divinidad… su Dios… y este es la categoría sacra definida como el “Apunchik”. Por tanto, la cultura originaria de la “Pre-Amérika”. “Abya Yala”, lo que hoy es el “continente americano”, tiene definido con claridad su campo de acción de una lucha permanente, sinónimo de Guerra Santa, o Guerra de Religiones, o disputa por la Filosofía Perenne, y es precisamente lo que llamamos Espacio Sagrado de la Existencia Humana, “ESAEHU”, llamado académicamente por C. G. Jung, “Inconsciente Colectivo”. De la recuperación de este espacio, donde se halla configurada la Identidad dependerá entonces el devenir de esta Humanidad.
EPILOGO
Desde el futuro nos observamos como una civilización que ha tocado el zénit del egoísmo y de la individualidad. No obstante, la partida no está perdida, pues en todo ser humano hay un germen de amor, aunque la mayoría no haya apercibido aún que hay que regar esa simiente para replantar el mundo con las flores del conocimiento y de la libertad. Porque solo con el conocimiento y en libertad se puede expresar el Amor, y ello se evidencia en la poesía del ser humano sabio procedente de la Fraternidad Gnóstica Universal, hoy en el Oriente Eterno. Morada de los hombres libres eternos.
El Devenir entendido como proceso de Autopoiésis - Convivencia en armonía del ser y su entorno, desde la razón hacia el espíritu colectivo, cada cual debe reconocer qué papel juega en esa lucha histórica entre la ciencia y la espiritualidad. La Conciencia Universal de la cual participamos, ya sea mediante el logos de Heráclito, o el presente continuo y circular de Friedrich Nietzsche, dan coherencia a los pensamientos aquí expresados y el camino a seguir, a saber, evolucionar conscientemente por el sendero ascendente hacia la Sabiduría como un ideal que garantiza, sino la plena felicidad, sin embargo, sí una experiencia al fusionar razón (Saber) y Espíritu (Amor) en el modo paritario del conocimiento, lo que en palabras de Platón viene a ser “un silencioso diálogo del alma consigo misma entorno al Ser”
Finalmente, nuestra vida es un interludio consciente para evolucionar mediante la sabiduría hacia nuestra naturaleza divina, denominada “Apunchuik”en la filosofía ancestral de los Andes Eternos, vive en la profundidad de nuestro ser, y no es otra que el Amor. La Vida es percibida como un caos en el mundo profano o neófito en Filosofía Perenne. Sin embargo, en la vida subyace un Orden Divino cuyas leyes pueden ser aprehendidas mediante la búsqueda inquisitiva de la Sabiduría. Y en ese devenir entre el caos y el orden, siempre entes contrarios. El Amor, la alegría, la Verdad y la Sabiduría son ley suprema que posibilitan dar el más sublime de los sentidos a la Existencia Humana…
DANTE ORELLANA SALVADOR MD. Dsc.
Solsticio de Verano / Inti Raymi del 2018, Quito de los Kara
